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jueves, marzo 27, 2025

Pasión en la oficina

La oficina quedó en silencio. Era un viernes por la tarde, y el resto del equipo ya había abandonado el lugar, dejando solo el sonido del aire acondicionado. Marta sentía el corazón acelerado. Había llegado el momento de decir lo que llevaba años guardando. Se acercó a Lisa, quien estaba sentada en su escritorio, organizando unos documentos. Lisa reflejaba en su mirada una timidez que Marta encontraba encantadora, levantó la mirada ante la presencia de Marta a su lado.

-Lisa -dijo Marta con voz temblorosa pero firme-. Necesito decirte algo. Algo que debería haber dicho hace mucho tiempo. Hizo una pausa, respirando hondo, mientras Lisa la observaba con atención y un poco nerviosa.

-Estoy enamorada de ti -confesó Marta-. Sus palabras salieron de su boca como un suave susurro cortando la tensión que había en el ambiente.
Lisa sintió cómo su corazón se detenía por un instante antes de acelerarse. Sus manos dejaron caer los documentos, y su mirada se clavó en la de Marta, buscando alguna señal de que esto no era una broma, de que era real. Con voz suave pero segura, respondió:

-Yo también, Marta. Yo también te quiero.

El mundo a su alrededor pareció desvanecerse. La oficina, con sus escritorios ordenados se convirtió en un escenario íntimo, testigo de un momento que ambas habían anhelado en silencio. Marta dio un paso más, cerrando la distancia entre ellas, y Lisa se levantó de su silla, sus cuerpos casi rozándose. Sin más palabras, sus labios se encontraron en un beso apasionado.
Marta enredó sus dedos en el cabello de Lisa, tirando suavemente de él, mientras Lisa rodeaba su cintura con los brazos, acercándola más. Sus lenguas se entrelazaron saboreando ese momento, sabían lo que estaba por venir.

Las manos de Marta comenzaron a deslizarse por el cuerpo de Lisa, trazando su silueta. Sus dedos desabrocharon los primeros botones de su blusa, revelando la piel suave y pálida de su pecho. Lisa gimió suavemente contra los labios de Marta, su cuerpo respondía al tacto con deseo.

-Te he querido tanto tiempo -susurró Marta entre besos-, su aliento rozaba el oído de Lisa, quien cerró los ojos, dejándose llevar por la sensación que le producía.

-Yo también -respondió Lisa-. No sabes cuánto he soñado con este momento.

Marta la llevó hacia el escritorio, empujándola suavemente hasta que Lisa quedó apoyada contra la madera de la mesa. Marta terminó de desabrochar la blusa de Lisa, dejándola caer al suelo, le quitó el sostén revelando sus pechos pequeños pero perfectos, los pezones endurecidos por el deseo. Marta besaba y lamía su cuello, bajando lentamente hacia sus pechos. Tomó un pezón entre sus labios, succionando suavemente, mientras su mano libre masajeaba el otro, haciendo que Lisa arqueara la espalda y soltara un gemido ahogado.
Marta sonrió, subió de nuevo para besar sus labios apasionadamente. Mientras sus bocas se movían al unísono, las manos de Marta bajaron por el cuerpo de Lisa, desabrochando el botón de su falda y deslizándola por sus caderas hasta que cayó al suelo. Lisa quedó en ropa interior.

-Eres preciosa -susurró Marta.

Lisa se sonrojó, pero no apartó la mirada, tomó las manos de Marta y las llevó hacia su cuerpo, hacia el borde de su tanga. Marta entendió la invitación y deslizó la prenda hacia abajo. Lisa se mordió el labio, sintiendo la mirada de Marta en su sexo ya húmedo.
Marta se arrodilló entre las piernas de Lisa.
Lisa se mordió su labio, su respiración se aceleraba. Marta acercó su rostro, inhalando el aroma dulce de Lisa antes de extender su lengua y trazar un camino desde su sexo hasta su clítoris. Lisa gimió, sus manos enredadas en el cabello de Marta mientras su cuerpo se tensaba de placer.
Marta disfrutaba del sabor de Lisa en su boca. Lamió y chupó con habilidad, sus dedos se deslizaban dentro de su humedad para aumentar el placer. Lisa se retorcía sobre el escritorio, gemía ante la llegada del orgasmo. Su cuerpo se tensó, y un grito de placer escapó de sus labios. Marta continuó lamiendo suavizando el ritmo hasta que Lisa se relajó, su respiración era entrecortada.

Marta se levantó, besando suavemente los labios de Lisa antes de comenzar a desvestirse. Su blusa cayó al suelo, seguida de su falda, dejando al descubierto su cuerpo esbelto y sus pechos firmes. Lisa la observó con lujuria.

- Ahora es mi turno -dijo Lisa con una sonrisa pícara-, acercando a Marta hacia ella.

La oficina fue testigo de su secreto y se convirtió en el escenario de su entrega, ambas supieron que ese era solo el comienzo de algo más profundo, de un sentimiento guardado durante mucho tiempo.

Dakota©

viernes, febrero 14, 2025

Feliz San Valentín

Las sesiones con Alba eran intensas, sus ansias de placer parecían insaciables y eso me excitaba aún más. Oírla gemir ante cada azote o ante mis fuertes embestidas me demostraba que ya merecía lucir un collar como marca de mi propiedad y este día era perfecto para marcarla definitivamente.
Feliz San Valentín sumisa Alba.

Eros
©

Eros me citó en la habitación de los juegos, era un día especial, ya no era tan inexperta, ya conocía mejor mi papel como sumisa. Le esperé desnuda y de rodillas, ese era nuestro ritual cuando me citaba, se acercó a mi y besé su mano. Ahí comenzaron esas ganas insaciables de El, ese deseo de que me dominara, de sentir sus embestidas, dispuesta para El, dispuesta a dejarme llevar y me dio su regalo, un collar que me hacía más suya, me lo puso y sintió mis ganas por complacerle en todo, ese era mi regalo para ese día tan especial que marcaría un avance en nuestra relación Amo sumisa.
Feliz San Valentín Amo Eros.

Alba©

viernes, enero 24, 2025

Juegos de Dominación

Iniciarla es mi privilegio, disponer de su cuerpo para mi placer que también es el suyo y hacerle sentir por primera vez la disciplina de los azotes. Dispuesta en la postura que le había ordenado y con su culo en pompa recibió cada azote entre gemidos. Disfrutó tanto de cada golpe que enrojeció su piel, que al finalizar la humedad escurría por sus muslos.

Eros©️ 
Nuevamente jugamos al juego de la Dominación.
Me postré ante Mi Señor.
Eros seguía iniciándome.
Acarició mi culo desnudo y me azotó.
Con cada azote emanaba fuego de mi cuerpo, mi piel se erizaba, gemía de placer.
Con cada azote era más suya y menos mía.
No solamente dominaba mi cuerpo, también dominaba mi alma.

Alba©️

martes, enero 07, 2025

La iniciación

Esa noche me vi en la obligación de dar una lección a mi sumisa.

-Sé que eres inexperta, he de educar tu rebeldía. Has aceptado entrar en mi mundo, un mundo oscuro y lleno de perversión, donde yo como Tu Señor domino tu cuerpo y tu alma, ya no eres dueña de nada. Te lo advertí que si entrabas en mi mundo deberías cumplir mis reglas sin peros ni porqués, yo te ordeno y tú obedeces. ¿Lo entiendes?

-Si Mi Señor, perdona mi torpeza (dijo con la cabeza agachada).

-Si te digo arrodíllate, no preguntes, tan solo obedece. Si te digo que te quites las bragas y me las des, da igual el lugar, obedece. Si te digo que ladres, obedece. ¿Lo tienes claro?

-Si Mi Señor.

-Esta noche me has desafiado durante la cena y hay algo que debes entender, el placer de Tu Amo no solo está en penetrar y acariciar tu cuerpo, o que saborees mi carne, lo que más placer me da es saber que eres mía ante cualquier situación, nunca lo olvides o no podrás ser una buena sumisa. Cuando estemos en nuestra habitación de los juegos si llegas a tú límite solo has de decir "rojo" y yo pararé, pues además de dominarte he de cuidarte como buen Amo y nunca iré más lejos de lo que tu puedas soportar. ¿Aceptas o prefieres echarte atrás?

-Acepto Mi Señor, deme otra oportunidad, para demostrarle que puedo ser una buena sumisa.

-Bien, pero esta noche he de castigar tu rebeldía.

Así fue como la inicié, en ese momento le arranqué sus bragas, las mismas que se había negado a darme durante la cena por estar en un sitio público. La postré sobre el respaldo del sofá maniatada y mientras con una mano agarraba su pelo con la otra acaricié su deseo de ser poseída, gemía de placer y la castigué, le di unos azotes en ese culito que me volvía loco. Ella seguía gimiendo y cuando estaba a punto paré.

-Vístete, tu castigo ha finalizado, hoy no mereces que te regale un orgasmo.

Así inicié a Alba cómo sumisa cuando decidimos adentrarnos en este mundo de Dominación y sumisión que a ambos nos atraía.

Eros©